Llegué a San Miguel Chapultepec en 1945 (a los 9 años). Siempre quise vivir cerca del bosque. Ya conocía esta colonia porque aquí vivían mis tías en una hermosa casa construida en 1900, en General Gómez Pedraza. Venía muy seguido con mis padres y abuelitos. Vivir aquí ha sido una gran dicha.

Había muchas casas, casi todas muy grandes con hermosos jardines.

Algo que extraño mucho es la seguridad; las casas no estaban como bunkers, las puertas en el día no se cerraban con llave. Los niños jugábamos hasta tarde en la calle e íbamos al bosque con la mayor seguridad. Casi todos los vecinos nos conocíamos. No estaban los grandes edificios de personas que cambian de lugar cada seis meses o cada año. Actualmente son muy pocos los vecinos a los que les importa muy poco o nada la colonia y sus problemas.

Antes era moverse a pie o en bicicleta. Era parte de nuestras actividades que hacíamos con toda tranquilidad y seguridad.

Las familias teníamos muchas tradiciones. Por ejemplo el 15 de septiembre en casi todas las casas ondeaban las banderas mexicanas.

En Navidad se hacían las posadas. Sí, posadas auténticas: con cantos, piñatas, sin alcohol, ni drogas. Esto último todavía desconocido en nuestra juventud.

He visto muchos cambios. Unos muy buenos, claro. Pero otros muy tristes. Hay qué seguir adelante y mejorar todo.

Ma. Aurora, Isla San Miguel Chapultepec