La inspiración que me provocó esta lectura fue de reconocimiento y empatía porque muchas veces voy por la calle caminando y siento, reconozco las miradas lascivas que desnudan mi cuerpo. En ocasiones siento que hasta mi alma porque la hieren… me atolondran, me desequilibran y hasta enfurecen.

Puedo sentir también cómo me identifico con el temor y la impotencia de no poderte defender ya que muchas veces reconoces el acoso, pero no puedes protestar, ya sea por tu tierna edad, por temor a quedar mal porque te conviertes de víctima a incriminatoria por falta de orientación y apoyo. Porque mi educación fue conservadora… es mejor tapar con un abrigo lo que “no podemos cambiar”.

Te acostumbran a que ser lascivo, es normal. No defenderte es normal y NO, No lo es.

Anónima.