Desde la lejanía, lo vivo de distinta manera, cuando estoy allá del otro lado del charco. Me dan nostalgia hasta las más mínimas cosas: el sabor de la fruta fresca, la madurez ideal de un aguacate, la calidez cotidiana del sol, la plática espontánea en la fila del banco, la sonrisa curiosa del niño frente a mi asiento del metro, el mariachi que nunca falta en los cumpleaños o una buena salsa verde.
Me da nostalgia mi tierra, mi familia y mis raíces innegables.
Cuando estoy aquí disfrutando por fin de lo que tanto extrañé, en ocasiones distante, contemplo todo eso que me angustia, la tranquilidad que no tengo caminando por estas calles. Me hace falta el respeto ajeno, la seguridad transitando por las noches sin miedo a que me agredan, me roben o me toquen sin mi consentimiento.
Nostalgias, claro distintas, aunque me complementan, haciéndome apreciar perspectivas, contextos, personas vivencias mías y de otros escritas en mí.
Yuri.